martes, 30 de junio de 2009

CAMPAÑA DEL LAZO BLANCO


Extraído y Adaptado por Atilio Macchiavello, de:

"Hombres y Violencia de Género: Más Allá de los Maltratadores y de los Factores de Riesgo".

Escrito Por Luis Bonino.

Esta Campaña (conocida mundialmente por sus siglas en inglés WRC —White Ribbon campaing—), se creó en 1991 como iniciativa de un grupo de hombres canadienses conmocionados por la llamada Masacre de Montreal.

En esa ciudad, el 6 de diciembre de 1989, se produjo un asesinato de Género que conmocionó profundamente a la sociedad canadiense. Ese día, un pistolero solitario, asesinó a 14 mujeres estudiantes de la Escuela Politécnica de Montreal, por el «delito» de ser mujeres.

El asesino, Marc Lépine, de 25 años, entró en una de las salas de clases de la Escuela Politécnica en la cual se encontraban unas 60 personas. Gritando «Quiero aquí sólo a las mujeres», amenazó y ordenó a los aproximadamente 48 hombres presentes a que dejaran el aula, alineó a las nueve jóvenes que allí quedaban y tras gritarles que eran «unas feministas» les disparó.

Murieron seis y tres quedaron heridas. Ya había asesinado a una secretaria antes de entrar a esa sala. Luego fue a la cafetería disparando a mansalva y mató a tres jóvenes mujeres. Se dirigió a una segunda sala y asesinó a otras cuatro. Luego se suicidó. Al final de su recorrido, había matado a 14 jóvenes mujeres entre 20 y 31 años.

Él no era estudiante de la Politécnica. Algunos años antes había presentado su solicitud de ingreso a esa Escuela para estudiar ingeniería, pero no había sido aceptado. También había sido rechazado en el ejército. Amante de las películas de guerra, Lépine provenía de una familia en la que había sido golpeado cuando niño por su padre y que luego lo abandonaría, junto a su madre y a su hermana.

La carta que se encontró en uno de sus bolsillos mostraba su pensamiento, modelo de misoginia y de autolegitimidad moral para el ejercicio de la Violencia de Género y que se resumía en tres ideas. La primera, las mujeres son responsables de los fracasos de los hombres. La segunda, toda mujer que se cruza en el camino de un hombre exitoso merece ser castigada. Y la tercera, las mujeres exitosas han abdicado de su derecho a ser protegidas por un hombre individual o por el género masculino.

El odiaba a las mujeres exitosas y a las mujeres feministas. Las chicas asesinadas representaban las usurpadoras del lugar que él creía suyo y que, en su concepción, no debían ocupar: las mujeres no deben estudiar ingeniería, es un rol de hombres. Si él no había podido entrar a la politécnica era porque alguna mujer, por «culpa de las políticas canadienses de discriminación positiva» lo había desplazado.

Su idea obsesiva era que ellas eran el principio y el fin de su infelicidad. Y el 6 de diciembre decidió castigarlas. Así, decía en su carta «Por favor, tomen nota de que si estoy cometiendo suicidio no es por razones económicas sino por razones políticas. He decidido matar a las feministas que han arruinado mi vida…ellas siempre han tenido el talento de irritarme. Quieren mantener las ventajas de ser mujer mientras tratan de arrebatar aquellas de los hombres… Son muy oportunistas, ya que se aprovechan del conocimiento acumulado por el hombre a través de los años. Siempre tratan de subrepresentarlos cada vez que pueden…».

La carta estaba acompañada de una lista de 19 mujeres de Québec que desempeñaban puestos de dirección, o estaban en oficios no tradicionales, como la primera mujer bombera de la provincia y la capitana de policía. Pensaba matarlas a todas. Al final de esta lista, Lèpine escribió: «Estas mujeres morirán aproximadamente hoy. La falta de tiempo (puesto que empecé muy tarde) ha permitido a estas feministas radicales sobrevivir».

La tragedia de Montreal conmocionó profundamente a la sociedad quebequense y canadiense. Ese día, la violencia sexista dejaba de ser un problema exclusivo del movimiento feminista para instalarse en la conciencia de todo el país, convirtiéndose en uno de los primeros casos de feminicidios que salían a la luz pública en América del Norte.

Un año después, varios de los hombres sensibilizados por esta masacre — entre ellos Michael Kauffman, investigador experto en estudios de masculinidad y Jack Layton, concejal de Toronto—, decidieron iniciar una campaña de implicación masculina para poner fin a la violencia en contra de las mujeres, convencidos de que era necesario que también los hombres alzaran su voz y rompieran sus silencio, asumiendo la responsabilidad de implicarse e implicar a otros hombres en hacer algo para acabar con la violencia masculina.

La campaña se lanzó en 1991 y en ese primer año se distribuyeron cerca de 100 mil lazos blancos a los hombres canadienses, particularmente entre los días 25 de noviembre y el 6 de diciembre, aniversario de la masacre. El lazo con el color de la paz adoptado como símbolo, representa el compromiso público de los hombres que lo portan de no ejercer violencia contra las mujeres, no permitir que otros lo hagan, y no permanecer en silencio frente al problema.

A partir de esa fecha, la campaña se ha seguido realizando todos los años y se ha ido expandiendo internacionalmente Su difusión suele hacerse coincidir con el aniversario de la masacre, aunque también se han aprovechado otras fechas durante estos años para su difusión, tales como el día del padre, el día de la mujer o el día contra la violencia contra las mujeres.

Sus propuestas de intervención se han dirigido desde su inicio a incentivar un trabajo educacional comunitario para sensibilizar a los hombres, con el objetivo de romper el silencio masculino en relación a la Violencia de Género, e implicarlos en la erradicación de la violencia masculina hacia las mujeres

Se ha desarrollado como un movimiento descentralizado, donde quienes participan crean sus propios métodos (cursos, manifestaciones, campañas publicitarias, etc.). Actualmente está presente en más de 35 países de todos los continentes (Estados Unidos, España, Noruega, Brasil, UK, Australia, Namibia,Camboya, Vietnam, Finlandia, Japón, Dinamarca y Suecia, entre otros) y se ha transformado en una Organización no gubernamental que ofrece sus propuestas a quienes lo soliciten, dirigidas especialmente contra la violencia contra las mujeres, pero también contra la violencia masculina sobre otros hombres y los niños y niñas.

En 1999, varias asociaciones de mujeres y hombres en Europa lanzaron, a través del programa Daphne de la UE, la Campaña Europea del Lazo Blanco (eurowrc) que se desarrolló en España, Alemania, Bélgica, Francia, Noruega y Suecia. A ella se han ido sumando estos últimos años otros países, tales como UK, Austria o Finlandia, que en la actualidad siguen proponiendo diferentes actividades durante todo el año.

Una de las características de la Campaña es intentar involucrar a hombres públicos que pongan su voz y presencia en sus actividades. Así se ha invitado en todo el mundo a aquellos que por su popularidad o su campo de actividad (deportes, música, cultura) son referentes masculinos que pueden ejercer como líderes de opinión en la transmisión de los mensajes de la campaña.

La campaña se ha transformado actualmente en una ONG que ofrece sus propuestas a quienes lo soliciten, dirigidas especialmente contra la violencia contra las mujeres, pero también contra la violencia masculina sobre otros varones y los niños y niñas.

Esta campaña del Lazo Blanco que se intenta poner en marcha aca en Chile a través de la Red EME y de distintas organizaciones de varones, como el Colectivo MANOS, Kolectivo Poroto y diversos hombres que se van implicando y comprometiendo, es una campaña dirigida a varones, con varios objetivos:

. implicarlos en la lucha contra la violencia contra las mujeres

. contribuir a romper el silencio masculino sobre el tema, y que los varones se pronuncien públicamente en el rechazo a la violencia

. invitarlos a cambiar los modelos machistas y los comportamientos personales machistas, que están en la base de la violencia de género.

Llevar el lazo blanco no significa un acto de culpabilización hacia los varones, ni un certificado de calidad que presentara al que lo lleva como un gran tipo. Ni se lleva para salir en la foto. Llevarlo significa aceptar el compromiso personal de no cometer permitir, ni silenciar la violencia contra las mujeres. También llevarlo ES UNA INVITACIÓN de hombre a hombre que significa:

Si eres hombre, comprométete.

Tú también dí ¡basta! a la violencia y al maltrato contra las mujeres

.El compromiso de los varoness que portan el lazo se ha ido realizando en muchos países de muchas formas, tales como jornadas de sensibilización, desarrollo de programas escolares de prevención, ayudas a programas para mujeres maltratadas , y la firma de manifiestos por numerosos varones que se comprometen a luchar desde su lugar y con el poder social que tengan, a la erradicación del problema

.Los varones no podemos ni debemos ignorar que la violencia y el maltrato hacia las mujeres, es un problema social de gran amplitud que atenta gravemente contra la salud, la vida y la dignidad femenina, y que es incompatible con una cultura de la igualdad y el respeto. Específicamente en el hogar, sus graves consecuencias son cada vez más de dominio público.

.Esta violencia contra las mujeres probablemente no existiría si todas las personas integrantes de nuestra sociedad la rechazáramos claramente y participáramos activamente en su erradicación . Pero en esto a los varones nos falta mucho por andar: muchos aun creen que dicha violencia es un problema poco frecuente o que no les concierne, y por ello aun no se han comprometido en esta lucha.

.Sin embargo, la violencia se ejerce cerca nuestro, y muy frecuentemente. Muchos de nosotros tenemos una vecina, una amiga, una parienta, una empleada, una alumna, una pareja que han sido víctimas de la violencia. Y quienes la ejercen no son generalmente desconocidos, sino casi siempre conocidos de ellas y de nosotros, y casi siempre varones: un vecino, un amigo, un pariente, un profesor, un médico, un compañero de trabajo, y a veces... uno mismo.

.Aunque resulte obvio decirlo, el problema de la violencia contra las mujeres no es un problema femenino, es casi exclusivamente un problema masculino que las mujeres padecen. En todos los paises, tanto en Canadá origen de esta campaña, como en el resto del mundo desarrollado y subdesarrollado somos los varones quienes mayoritariamente ejercemos dicha violencia . Y somos en general los varones quienes tendemos a minimizar, silenciar o negar la importancia del problema. Y además tendemos a creer que es un problema de mujeres que ellas solas deben enfrentar y resolver

.Porque la violencia es un problema de varones, esta campaña esta dirigida a varones, porque así como somos parte del problema debemos ser parte de la solución, que sin un cambio nuestro será imposible de producir.

.Es cierto que muchos varones no han pegado ni violado a una mujer en su vida, pero muchos de todos los sectores sociales, propinan otras formas de golpes, no ya físicos sino psicológicos. Golpes a la autoestima, la autonomía y la dignidad, tales como intimidaciones, insultos, desprecios , descalificaciones, forzamiento sexual, control del dinero o la libertad de la mujer, abuso de la disponibilidad de la mujer en el hogar, ..., y muchísimas veces todo ello a mujeres conocidas a las que dicen amar. Algunos regularmente, otros ocasionalmente y otros excepcionalmente son ejecutores de todos estos maltratos.

Existen también muchos varones a los que les parece natural que otros hagan algo de esto, o que lo tomen a risa. Muchos que les parece natural aprovecharse de las mujeres, ya sea en lo doméstico o lo sexual. Existen otros que ignoran o les resulta indiferente el maltrato hacia las mujeres, o que no usan su poder social para oponerse. Todos ellos se convierten, aun sin quererlo, en cómplices tolerantes de la situación.

.Quienes promovemos la campaña del lazo lo hacemos porque sabemos que muchos varones esperan una iniciativa que los aliente a comprometerse en combatir la violencia . Y porque también sabemos que los varones pueden dejar de ejercer maltrato y cambiar, ya que la violencia no es algo inmodificable o irremediable, que pertenezca a la naturaleza masculina.

Asumir este compromiso es estar convencido de que la paz y el respeto igualitario con las mujeres debe prevalecer. Pero no en la teoría sino en la práctica, redefiniendo lo que significa para cada uno ser hombre, y cambiando nuestra relación con las mujeres.

.La violencia, el maltrato y el abuso que ejercemos los varones son comportamientos asentados en la desigualdad cultural entre nosotros y mujeres, y es producto del aprendizaje social que nos inculca dos creencias –erróneas, machistas , patriarcales y desigualitarias- sobre que es “ser hombre”. La primera creencia es que ser hombre es ser importante y tener autoridad sobre las mujeres que son menos importantes . Y la otra que lo es quien hace valer la propia razón sin equivocarse nunca.

Desde esas creencias, fuertemente insertadas en la mente masculina, la violencia y el maltrato en sus diversas formas se transforman en un eventual recurso válido que los varones creemos tener el derecho a emplear con las mujeres ( y con otros varones) para mantener el dominio y el control, para reafirmar la autoridad, o para recuperarla si se la siente desafiada o amenazada.

La utilización de la violencia también es producto de las creencias sociales de que es una vía valida para solucionar conflictos y acallar al adversario, y que los varones pueden usarla a discreción. Por ello, los varones no sólo son violentos contra las mujeres, sino contra otros de su género, y también niños y niñas,

.Para erradicar la violencia estas creencias deben ser modificadas porque lo cierto es que ser hombre no da ningún derecho especial a ejercer control, ni poder, ni violencia hacia las mujeres. Y por ello, nada puede ser motivo para el uso de esa violencia. Alcohol, drogas, celos, estrés, descontrol, niñez traumática, no son excusas. Las supuestas “provocaciones” o “desobediencias” de la mujer no son justificaciones., ni tampoco aquella –muy de moda actualmente- de que "las mujeres también son agresivas". Cada hombre tiene la capacidad de ejercer maltrato o no ejercerlo, de restringir su violencia o de practicarla. Por eso, cada varón es el responsable de su propia violencia, así como es el responsable de evitarla.

.Si partimos de una visión solidaria e igualitaria de la relación entre mujeres y varones, ejercer el control y la violencia contra las mujeres, es decir, ser un machista- no puede ser más una actitud que defina al “hombre de verdad”, ni puede ser algo que se deba aplaudir o consentir en otros varones.

.Todavía hoy muchos varones siguen creyendo que ser hombre es:

.ser importante y tener autoridad sobre las mujeres.

.tener más derechos que ellas a tener la razón, el poder, disponer de tiempo libre y ser atendido en casa

.no expresar emociones, excepto las necesarias para controlar lo que se escapa de las manos, entre ellas la agresividad

.procurar ser autosuficiente, estando siempre algo a la defensiva, y poco atento a las necesidades ajenas

.tener que mostrar siempre que se puede, y usar la violencia contra otras personas como modo de demostrar la masculinidad

Pero esto no es ser hombre de verdad sino solo un obediente cumplidor de las enseñanzas sociales machistas retrógradas, que desconocen el valor del respeto y la cooperación . Esta obediencia todos y todas la pagamos cara: las mujeres con su salud y la vida, y nosotros mutilando nuestra humanidad sensible y solidaria.

Las ideas machistas no pueden seguir gobernando nuestras vidas. Es necesario que nos animemos y rompamos con ellas si creemos sinceramente en el respeto y la igualdad. El compromiso en la lucha contra la violencia doméstica puede ser un buen comienzo. Sería muy bueno, además, que los varones pudieran tomarse esta tarea con la misma seriedad con la que muchos de ellos toman la lucha contra otras violencias como la xenofobia o el terrorismo.

.Qué podemos hacer para comprometernos en esta lucha? Qué podemos hacer para que llevar el lazo tenga un sentido?

Todos los caminos están abiertos, y cada uno en su lugar puede desarrollarlos. Hace 9 años, los creadores de la campaña propusieron una serie de sugerencias que pueden ser un buen inicio para este compromiso, y que son aun vigentes:

.Escuchemos a las mujeres, entendamos por qué sufren y cuánto tenemos nosotros que ver en ello.

.Entendamos por qué los hombres tendemos a ser violentos, abusadores o dominantes con las mujeres, y qué es lo que caracteriza a quienes no lo son.

.Estemos atentos a todas las formas de violencia y aprendamos a identificarla y oponernos a ella en la familia, el trabajo, la escuela y la calle.

.Examinemos cuántos de nuestros propios comportamientos son dominantes, abusadores violentos, o antiigualitarios, y propongámonos cambiarlos.

.Apoyemos a los programas para mujeres maltratadas.

.Desafiemos el uso del lenguaje sexista y los chistes que degradan a las mujeres.

.Reunámonos con otros hombres para reflexionar sobre nuestros comportamientos machistas, y para ver qué podemos hacer en nuestra ciudad, escuela, trabajo, sindicato, asociación o familia para erradicar la violencia contra las mujeres.

. Esperamos que esta campaña promueva la reflexión sobre todo esto, y ponga en marcha a muchos hombres en su compromiso contra la violencia.


HOMBRES TRABAJANDO POR UN NUEVO TIPO DE MASCULINIDAD


miércoles, 24 de junio de 2009

CARACTERÍSTICAS DE LA ATENCIÓN DE PRONO+




Principios






  • La violencia de los HEVPA (hombres que ejercen violencia de pareja) no puede ser reducida a un conflicto más dentro de la familia o pareja.



  • La violencia de los HEVPA es 100% responsabilidad de quién la ejerce.



  • La violencia de los HEVPA no constituye un evento traumático, es un proceso traumático sistemático, acumulativo y relacional.



  • La violencia de los HEVPA no puede ser reducida a un problema psicopatológico o médico, es un problema psicosocial, para la salud mental.



  • La violencia de los HEVPA, no puede ser reducida a un problema de control de impulsos, sino que posee a la base la desigualdad en la distribución del poder y mecanismos de control, de profunda arraigambre cultural.




Enfoques y Perspectivas Teóricas




  • Perspectiva de Género relacional, y de los estudios sobre las subjetividades masculinas y femeninas.



  • Perspectiva de Derechos Humanos, desde las convenciones internacionales sobre los derechos de la mujer.



  • Perspectiva de Ecológica de sistemas y contextos.



  • Perspectiva de Sistemas y Circuitos Abusivos.



  • Enfoque de responsabilidad hacia las personas víctimas a través de una R.C.C. del Modelo de Duluth.



  • Definiciones operacionales de las manifestaciones de violencia de pareja, del modelo de Duluth: Rueda del Poder y el Control, y Rueda de la Igualdad.



  • Criterios internacionales de Calidad de Grupo 25.







SENTIDO DE LA ATENCION DE PRONO+


Primero queremos aclarar que no usamos la palabra hombre agresor u hombre maltratador, dado que esto significa etiquetar al varón en su identidad o en su esencia a partir de los comportamientos de maltrato que ha ejercido. Por esto, preferimos llamarlos hombres que ejercen o ejercieron malos tratos y violencias. Es decir, son comportamientos que ejercen, pero que pueden dejar de ejercer. Son comportamientos que aprendieron y que pueden desaprender, comportamientos en los que fueron socializados, y nuestro programa pretende resocializarlos a través de un proceso psicoeducativo y psicoterapéutico específico.




Atender a los varones con este problema, no significa que los considerarles no responsables. La violencia física o psicológica que ellos han ejercido es 100% responsabilidad de ellos, y no existe ningún tipo de justificación para el ejercicio de la violencia física y psicológica.




No vemos a estos hombres como malos, ni como monstruos, ni como demonios. Tampoco pensamos que ellos son personas enfermas mentales. Estos hombres no presentan problemas psicopatológicos particulares, el porcentaje de psicopatología encontrado en los hombres que ejercen violencia es el mismo que en los que no la ejercen.




Más bien se ha observado que los que ejercen violencia presentan importantes limitaciones: en el control de sus impulsos; en sus creencias sobre lo que es ser hombre, en como debe ser una mujer, una esposa, una madre, la pareja y la familia; limitaciones en su forma de resolver problemas; en el consumo de alcohol; en un severo empobrecimiento de sus habilidades de expresión emocional y comunicación.




Es un error pensar que realizar esta atención de varones se contrapone con la ayuda a la mujer que recibe y es víctima de estos comportamientos violentos. Hoy en día, se sabe que muchas mujeres que recibieron alguna forma de maltrato y pidieron ayuda psicosocial y jurídica, siguen y seguirán viviendo con este hombre.




Tratar al varón que agrede es una forma de impedir que la violencia se extienda a otros miembros de la familia, sobre todo niñas, niños, ancianos; así como a su repetición en futuras generaciones. No sólo basta con las medidas legales y coercitivas (proteger, dar medidas que sean un ejemplo y una señal para la sociedad), creemos que se necesita esta intervención específica.




Ya que las medidas penales sirven para detener, pero no para eliminar la violencia. Ordenes de no acercamiento, privación de libertad, etc., son medidas temporales ¿Qué pasa a largo plazo? La separación, el divorcio, el término de la relación no es lo mismo que el término de los comportamientos violentos, los cuales pueden continuar ilimitadamente, sobre todo si existen hij@s en común. Además se puede esperar que el hombre al volverse a emparejar con otra mujer, luego del enamoramiento incial, probablemente volverá a ejercer formas de violencia.




Tratar a un varón que ejerce maltrato contra su pareja o ex pareja hoy es posible, sobre todo si el sujeto asume la responsabilidad de sus conductas y cuenta con una mínima motivación para el cambio” (Hamberger, Lohr y Gottlieb, 2000). “Existen programas que han mostrado su eficacia en la atención de los hombres violentos, con unos resultados claramente esperanzadores si los sujetos implicados concluyen el programa propuesto” (Corsi, 1996; Echeburúa y Fernández-Montalvo, 1997; White y Gondolf, 2000).


Los programas para hombres violentos contra la pareja ofrecen unos resultados aceptables” (Corsi, 1996; Echeburúa y Fernández-Montalvo, 1997). “Los resultados obtenidos hasta la fecha son satisfactorios: se ha conseguido reducir las conductas de maltrato y evitar la reincidencia, así como lograr un mayor bienestar para el agresor y para la víctima” (Austin y Dankwort, 1999; Babcock y Steiner, 1999).


Dos de cada tres de varones que completan un proceso de atención especializada no vuelven a agredir a su pareja” (Predictors of Change among Male Batterers: Application of Theories and Review of Empirical Findings Scott, 2004 ). “Aspecto común de los programas es el alto nivel de rechazos y abandonos de la terapia” (Echeburúa y Fernández-Montalvo, 1997; Hamberger y Hastings, 1988). “El índice de abandono de los programas varía entre 50% y 75%, y se mantiene independientemente de que la asistencia sea obligatoria o voluntaria”.


Poseemos el convencimiento de estar realizando una labor psicosocial totalmente necesaria, llena de significado para transformar las relaciones íntimas en relaciones más humanas, equitativas, donde no exista el dominio, el control, la rivalidad y la competencia. “Lo personal es político”, no es un problema privado, esperamos desde este espacio local de la Municipalidad de El Bosque favorecer y trabajar para generar insumos en este tema, que colaboren en la construcción de una política pública que aborde el problema de las masculinidades y de la violencia en las relaciones.






A continuación, mostramos los resultados de la intervención del Proyecto PRONOVIF de Atención para hombres que ejercen violencia contra sus parejas o ex parejas, que se ejecutó en la Municipalidad de Cerro Navia, proyecto que se oriento con una metodología específica que es la misma usada en PRONO+ (Cabe mencionar que el actual Psicólogo Clínico de PRONO+ Atilio Macchiavello R., fue coordinador del proyecto PRONOVIF). Esta metodología está basada en criterios de calidad internacionales y posee un enfoque especializado para las atenciones en violencia intrafamiliar contra la mujer.





Los siguientes resultados corresponden al período de implementación entre Agosto del 2007 hasta febrero del 2009, siendo los siguientes resultados correspondientes al ingreso de 64 sujetos, de los cuales 33 cursaron un proceso de intervención clínica especializada, es decir, un 51,5%. A su vez 31 sujetos, es decir, un 48,4% de los sujetos fue dado de Alta Disciplinaria por no cumplir con los requerimientos para ser atendido (no cumplir el perfil o las reglas de la atención), o abandonó la intervención, tanto en la etapa diagnóstica como en el tratamiento.























































Período (Agosto 2007- Febrero 2009)




Violencia Física




Eliminan (no la ejercen más de 6 meses)


76%


Detienen (no ejercen más de 3 meses)


9%


Disminuyen


9%


Mantienen


3%


Aumentan


3%




Violencia Psicológica




Eliminan


45%


Detienen


9%


Disminuyen


27%


Mantienen


12%


Aumentan


3%






Cabe destacar, que estos resultados sobre la violencia se estimaron consultando a la mujer sobre la situación de violencia y verificando su percepción subjetiva de su propia seguridad personal.


miércoles, 20 de mayo de 2009

DECLARACIÓN DE RIO DE JANEIRO



Simposio Global Involucrando a Hombres y Niños en la Equidad de GéneroRio de Janeiro, 29 de Marzo – 3 de Abril, 2009Nota: Declaración al término el Simposio.


Se reciben comentarios y sugerencias hasta mayo 2009 en: menengage@menengage.org


PRIMERA PARTE:


PREAMBULO

Venimos de ochenta países. Somos hombres y mujeres, jóvenes y adultos, trabajando codo a codo con respeto y metas compartidas. Pertenecemos a organizaciones comunitarias, religiosas e instituciones educacionales; somos representantes de gobiernos, ONGs y de Naciones Unidas. Hablamos muchos idiomas, nos vemos como las personas diversas de todo el mundo y tenemos variadas creencias y religiones, culturas, habilidades físicas, e identidades de género y sexuales. Somos personas indígenas, inmigrantes, y los ancestros de algunos cruzaron el planeta. Somos padres y madres, hijas e hijos, hermanos y hermanas, parejas y amantes, maridos y esposas.Nos une nuestra fuerte indignación ante las desigualdades que todavía afectan las vidas de mujeres y niñas, y las demandas autodestructivas que imponemos en hombres y niños. Más todavía, nos reúne aquí nuestra poderosa sensación de esperanza, expectativas y posibilidades ya que hemos visto la capacidad de hombres y niños para cambiar, cuidar, querer, amar apasionadamente, y trabajar por la justicia para todas y todos.Nos indigna la pandemia de violencia cometida por hombres contra mujeres y niñas, el tratamiento de las mujeres como ciudadanas de segunda clase y la continua dominación de los hombres en nuestras economías, nuestras políticas, nuestras instituciones sociales y culturales, y en muchos de nuestros hogares. También sabemos que entre las mujeres hay quienes sufren aun más en razón de su clase social, su religión, su idioma, sus diferencias físicas, sus ancestros, su orientación sexual, o simplemente por donde ellas viven.Existen graves costos para niños y hombres por las formas en que nuestras sociedades han definido el poder masculino y socializan a los niños para convertirse en hombres. Los niños niegan su humanidad en la búsqueda de una coraza hecha de masculinidad. Hombres jóvenes y niños son sacrificados como carne de cañón en guerras decididas por hombres con poder político, económico y religioso, quienes demandan conquistar y dominar a cualquier costo. Muchos hombres se causan graves daños a sí mismos porque niegan sus propias necesidades de cuidado físico y mental o les faltan servicios cuando los necesitan.Muchos hombres sufren debido a que en nuestro mundo el poder masculino no solo se refiere al poder de los hombres sobre mujeres sino que también al dominio de algunos grupos de hombres sobre otros hombres. Demasiados hombres, así como demasiadas mujeres, viven en una pobreza extrema, son degradados, o son forzados a realizar trabajos que destruyen el cuerpo –o el alma- para llevar alimento a sus hogares.Muchos hombres llevan cicatrices profundas por intentar estar a la altura de las demandas imposibles de la hombría y encuentran un consuelo terrible corriendo riesgos, en la violencia, la autodestrucción, el alcohol o las drogas vendidas para el lucro de algunos. Demasiados hombres sufren violencia en las manos de otros hombres.Muchos hombres son estigmatizados y castigados por el simple hecho de que aman, desean y tienen sexo con otros hombres.Estamos aquí porque sabemos que el tiempo en que las mujeres estaban solas al hablar contra la discriminación y la violencia está llegando a su fin.También sabemos que la creencia en la importancia de involucrar a hombres y niños no es más una esperanza lejana. Vemos la emergencia de organizaciones y campañas que involucran directamente a cientos de miles de hombres en casi todos los países del planeta. Escuchamos a hombres y niños levantando sus voces contra de la violencia, practicando sexo más seguro y apoyando los derechos reproductivos de mujeres y niñas. Vemos hombres cuidando, amando y nutriendo a otros hombres y mujeres. Vemos hombres que abrazan los desafíos diarios de cuidar niños y bebes, y que disfrutan su capacidad de nutrir y cuidar. Vemos a muchos hombres cuidando el planeta y rechazando la conquista de la naturaleza a semejanza del modo en que una vez los hombres intentaban conquistar a las mujeres.Nos reunimos no solo para celebrar nuestros primeros logros, sino también para hacer un llamado con toda nuestra fuerza a padres, profesoras/es y formadores, a los medios de comunicación y a las empresas, a nuestros gobiernos, a las ONGs, a las instituciones religiosas, a las Naciones Unidas, para movilizar la voluntad política y los recursos económicos necesarios para incrementar la escala e impacto del trabajo con hombres y niños para promover la equidad de género. Sabemos lo importante que es que la instituciones que han sido tradicionalmente controladas por los hombres reformen sus políticas y prioridades para apoyar la equidad de género y el bienestar de mujeres, niñas/os, y hombres. Sabemos que una parte importante de esto supone modificar el mundo de hombres y niños, las creencias de hombres y niños, y las vidas de hombres y niños.


SEGUNDA PARTE:


EL PLAN DE ACCIÓN

La Evidencia existe: Nuevas iniciativas y programas para involucrar a hombres y niños en equidad de género proveen un creciente cuerpo de evidencia que confirma que si es posible cambiar en los hombres sus prácticas y actitudes de género. Programas y procesos efectivos han llevado a hombres y niños a comprometerse contra la violencia y con la equidad de género en sus vidas personales y en sus comunidades. Estas iniciativas no solo ayudan a deconstruir masculinidades dañinas, sino también a reconstruir masculinidades más equitativas. La investigación global demuestra que trabajar con hombres y niños puede reducir la violencia, mejorar las relaciones, fortalecer el trabajo del movimiento de mujeres y feminista, mejorar la salud de mujeres y hombres, niñas y niños, y que es posible acelerar este cambio a través de intervenciones bien diseñadas.Trabajando con Movimientos de Mujeres y Feministas: El trabajo con hombres y niños proviene y honra el trabajo pionero y el liderazgo continuo de los movimientos de mujeres y feministas. Somos solidarios con las continuas luchas por los derechos y empoderamiento de las mujeres y tenemos un fuerte compromiso con los diversos esfuerzos para la equidad de género. Trabajando en estrecha sinergia con las organizaciones de derechos de las mujeres buscamos cambiar las actitudes y prácticas de hombres individuales, y transformar el desequilibrio de poder entre hombres y mujeres en las relaciones, familias, comunidades, instituciones y naciones.Compromisos Internacionales de Naciones Unidades: A través de la ONU y los tratados internacionales, las naciones del mundo se comprometieron a tomar acciones para involucrar a hombres y niños en el logro de la equidad de género. Las personas que hacen las políticas tienen la obligación de llevar a cabo estos compromisos para desarrollar, implementar y evaluar políticas y programas enfocados al trabajo con hombres. Estos compromisos confieren a las/os activistas de la sociedad civil los argumentos necesarios para exigir su rápida implementación.Estos compromisos internacionales incluyen:· La Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo de 1994· El Programa de Acción de la Cumbre Mundial en Desarrollo Social (1995)· La Plataforma de Acción de Beijing (1995)· La Vigésimo Sexta Sesión Especial de la Asamblea General en VIH/SIDA (2001)· La Comisión del Status de las Mujeres de las Naciones Unidas, en su sesión nº 48 en el año 2004 Para lograr cambios sociales transformativos y sustentables en torno a las inequidades de género, debemos ir mas allá de intervenciones aisladas, de corto plazo y pequeña escala y llevar todos los esfuerzos hacia acciones sistémicas, coordinadas y de gran escala. Llegó la hora de cumplir estos compromisos.


TERCERA PARTE:


UNA PLATAFORMA PARA LA ACCIÓN

Violencia Hacia las Mujeres: Por demasiado tiempo, todas las formas de violencia incluyendo humillación y violencia emocional contra mujeres y niñas han sido vistas primariamente como un “problema de las mujeres” y han sido invisibilizadas, consideradas como una materia privada y una preocupación exclusiva de los movimientos de mujeres y feministas. Las estructuras patriarcales mantienen esta impunidad y apoyan el silencio masculino en esta materia. La toma de responsabilidad e involucramiento de los hombres y niños en esta transformación social es esencial para lograr vidas libres de violencia para mujeres y niñas.Violencia Hacia Niños y Niñas: niñas y niños sufren abusos y violencia, incluyendo castigos corporales, humillantes y degradantes, en casa, la escuela e instituciones que deberían protegerlos. Las normas de género están implicadas en estas violencias al sustentar y justificar diferentes formas de violencia hacia niños y niñas. Lo expuesto llama a un enfoque de ciclo vital, involucrando a los niños para entender las consecuencias de las conducta violentas y tomar acciones positivas para prevenir la violencia.Violencia entre Hombres: es preciso analizar las diferentes formas de violencia entre hombres y niños que incluyen conflictos armados, violencia de pandillas, matonaje escolar (bullying) y crímenes homofóbicos. La inequidad está también en el centro de estas manifestaciones de violencia, toma de riesgos y la búsqueda del dominio sobre otros hombres. Las experiencias de los hombres con situaciones de violencia tienen efectos devastadores en todos nosotros y crean ciclos de violencia. Violencia en Conflictos Armados: En las guerras, conflictos entre comunidades, étnicos y otras formas de conflicto armado hombres jóvenes son tratados como desechables y enviados a la muerte en gran número. Ejércitos y otros grupos armados que violan las leyes internacionales sobre el trato a civiles durante un conflicto explícitamente consienten e incluso alientan el uso de la violencia sexual como un método de guerra, propiciando modelos privilegiados de masculinidad y asegurando que aquellos hombres quienes se rehúsen a la violencia sean denigrados y estigmatizados, incluyendo violencia homofóbica. Niñas y niños son arrastrados de manera creciente a conflictos armados, tanto como víctimas como agresores. Llamamos a los gobiernos nacionales a respetar las Resoluciones del Consejo de Seguridad incluyendo las Resoluciones 1308, 1325, 1612 y 1820 y a contribuir proactivamente a la eliminación de todas las formas de violencia de género, incluso en tiempos de conflicto armado.Hombres, Trabajo y Política Económica Global: Los roles masculinos están fuertemente influidos por la política económica global. Valores como la competencia, el consumo, la acumulación agresiva y la afirmación de poder –militar, económico, financiero, social o cultural- refuerzan las prácticas de dominación y el uso de violencia interpersonal y comunitaria en todas las etapas de la vida. Los modelos económicos dominantes han llevado a un aumento de la vulnerabilidad económica, migración forzada e incapacidad e subsistencia de la población. Es necesario desafiar las políticas económicas y sociales, y a las instituciones que mantienen las inequidades.Paternidad: Una paternidad responsable, comprometida e involucrada es un componente esencial de cualquier intento de transformar las familias y sociedades hacia nuevas normas que reflejen mejor la equidad de género, los derechos de niños y niñas y las responsabilidades y goces compartidos de la crianza. Es en los hogares que las inequidades de género son más fuertes y a veces donde están más escondidas. Una paternidad positiva entonces juega una parte importante en el desafío de la transmisión intergeneracional de estereotipos y relaciones de poder dañinos. Se requiere mayor compromiso para reforzar la paternidad y apoyar a los hombres para aprovechar al máximo su potencial para educar y cuidar a sus hijos e hijas y, sanarse de los roles de género dañinos, negativos y restrictivos.Hombres como Cuidadores: Las sociedades esperan que las mujeres y niñas asuman la responsabilidad por el trabajo de cuidado que sostiene familias, comunidades, economías y sociedades, incluyendo criar niños/as y cuidar enfermos y ancianos. Esto frecuentemente impide que mujeres y niñas accedan a derechos humanos fundamentales como a la salud, educación, empleo y participación política plena. Los gobiernos, las organizaciones de la sociedad civil, las agencias de la ONU, el sector privado y las organizaciones financiadoras, deben poner en práctica estrategias que modifiquen las normas de género, incentivando a los hombres a compartir con las mujeres el goce y el peso de cuidar de otros.Diversidad Sexual y de Género y Derechos Sexuales: Existe una gran diversidad en hombres y niños en sus orientaciones sexuales, identidades y relaciones de género. En todo el mundo patrones formales e informales de injusticia sexual, homofobia, exclusión social y opresión restringen el acceso a los derechos humanos, servicios de salud, seguridad personal así como al reconocimiento y afirmación de sus relaciones íntimas de hombres y niños, mujeres y niñas. Las construcciones de masculinidad en muchos contextos están basadas en una hostilidad despiadada hacia comportamientos sexuales de género que contradicen las normas patriarcales dominantes, siendo disciplinadas a través de violencia heterosexista. Los programas y políticas que involucren a hombres y niños deben reconocer y afirmar la diversidad sexual en hombres y mujeres, niños y niñas, y apoyar el derecho al bienestar y placer sexual de todas las sexualidades.Vulnerabilidades de Género de Hombres y Niños: Hombres y niños mueren precozmente de enfermedades prevenibles, accidentes y violencia. La mayoría de los hombres tienen una tasa de muerte más alta por las mismas enfermedades que afectan a las mujeres. Necesitamos promover la salud entre niños y hombres jóvenes y posibilitar que adquieran comportamientos saludables para sí mismos así como para sus familias. Las experiencias personales, emocionales y subjetivas de hombres y niños tienen que ser tomadas en cuenta para comprender mejor la raíz de problemas tales como la violencia, el suicidio, el abuso de drogas, los accidentes y la poca iniciativa para la promoción y prevención en salud. Aunque no se menciona a menudo, las dimensiones de la salud mental están siempre presentes en asuntos relacionados con la salud sexual y reproductiva, la paternidad y la violencia basada en género. Son necesarios programas y servicios de salud mental que respondan al género y sean sensibles socioculturalmente para prevenir y tratar estos problemas a nivel comunitario.Explotación Sexual: La violencia sexual cometida por algunos hombres es resultado de normas sociales que toleran la explotación de mujeres y niñas, niños y hombres. El trato como objetos y mercantilización de mujeres y niñas, niños y hombres, naturaliza comportamientos sexuales violentos y coercitivos. Terminar con la violencia sexual y la explotación requiere estrategias holísticas que van desde el nivel global hasta el local e involucran a hombres y niños en el desafío de las actitudes que le confieren a los hombres una posición de dominancia, tratando a todos los seres humanos con dignidad y respeto.Derechos y Salud Sexual y Reproductiva: Los derechos y la salud sexual y reproductiva (DSSR) son largamente reconocidos como un dominio exclusivo de las mujeres, dejando a mujeres y niñas como responsables por su propia salud sexual, y la de sus familias y comunidades. En un contexto de salud sexual, los hombres a menudo no tienen acceso o no usan los servicios aunque sus comportamientos los pongan en serio riesgo a ellos y sus parejas. Es esencial que trabajemos con hombres y niños para apoyarlos y promover los DSSR de mujeres, niñas, niños y otros hombres, y que los servicios de salud consideren los temas de poder y promuevan activamente la equidad de género. Estos servicios deberían ayudar a los hombres a identificar y atender sus derechos y necesidades reproductivas y sexuales. Esto nos obliga a avanzar en el debate sobre los derechos sexuales adoptando un enfoque positivo para que la sexualidad de todas/os esté basada en los derechos humanos.VIH y SIDA: El VIH y el SIDA continúa devastando comunidades alrededor del mundo. Las inequidades y las normas rígidas de género exacerban la propagación y el impacto de la epidemia, haciendo difícil a mujeres y niñas la negociación de sus relaciones sexuales y dejándoles la carga de cuidar de aquellas/os con enfermedades relacionadas al SIDA. Las definiciones de masculinidad que igualan hombría con dominación sobre las parejas sexuales, la búsqueda de varias parejas, la disposición a tomar riesgos sumado a la idea de que acudir a los servicios de salud es una señal de debilidad, incrementan la probabilidad de que los hombres contraigan y propaguen el virus. Los gobiernos, agencias de la ONU y la sociedad civil, deben urgentemente implementar estrategias basadas en la evidencia para prevenir, tratar, cuidar y apoyar, que atiendan a las dimensiones de género del VIH y el SIDA, que tomen en cuenta las necesidades de las personas que viven con VIH y SIDA, aseguren acceso a tratamiento, desafíen los estigmas y la discriminación y apoyen a los hombres en la reducción de conductas de riesgo y mejoren su acceso y uso a los servicios relacionados al VIH.Juventud: Hombres y mujeres jóvenes tienen derecho a un temprano y activo involucramiento en iniciativas que promuevan la equidad de género. Las sociedades deben crear un ambiente donde niñas y niños sean apoyados para construir relaciones igualitarias, sean vistos como iguales en derechos, tengan acceso a trabajos decentes y un fácil acceso a educación de calidad, y tengan vidas libres de violencia, incluyendo matrimonios forzadosMedio Ambiente: Un resultado de las masculinidades hegemónicas ha sido la tentativa de dominar la naturaleza. Con cambios climáticos catastróficos, la destrucción de los océanos, bosques y tierras, esta búsqueda ha tenido resultados desastrosos. Toda la sociedad debe actuar de modo urgente para revertir los daños y facilitar el proceso de sanación de nuestro planeta.Celebrando la Diversidad: Enfatizamos que el debate, la acción y las políticas dirigidas a las relaciones y equidad de género, serán más eficaces y tendrán mayor impacto cuando incluyan una comprensión y celebración de nuestras diferencias basadas en raza/etnia, edad, diversidad sexual y de género, religión, habilidades físicas y clase.Recursos: Los recursos asignados a los derechos de las mujeres deben ser incrementados. No queremos que se desvíen recursos de estas iniciativas, mas bien apuntamos a la necesidad de incrementar los recursos globales para lograr la equidad de género, incluyendo a hombres y niños. Fortaleciendo la Evidencia: Es vital continuar construyendo evidencia para programas transformadores de género a través de investigaciones y evaluaciones de impacto, para determinar cuáles estrategias son más exitosas en cada contexto cultural.


CUARTA PARTE:


EL LLAMADO A LA ACCIÓN1.

Todas las personas deben actuar en sus familias y comunidades y ser agentes de cambio promoviendo la equidad de género.2. Las organizaciones de base comunitaria deben continuar su trabajo innovador para desafiar las normas tradicionales de género y otras inequidades, sirviendo como modelos sociales para el cambio. Las organizaciones no gubernamentales deben desarrollar y construir programas, intervenciones y servicios basados en las necesidades, derechos y aspiraciones de sus comunidades, que sean responsables y reflejen los principios de este documento. Deben desarrollar sinergias con otros movimientos sociales relevantes, y establecer mecanismos para monitorear y los compromisos adquiridos por los gobiernos.Los gobiernos deben derogar todas sus leyes discriminatorias y actuar conforme sus obligaciones y compromisos internacionales y con la ONU, priorizar y asignar recursos para intervenciones transformadoras de género, y desarrollar políticas, marcos de trabajo y planes de implementación concretos para avanzar en esta agenda, incluyendo el trabajo con otros gobiernos y la adhesión a los principios de París.5. El sector privado debe promover ambientes de trabajo equitativos de género y libres de violencia y explotación, y dirigir su responsabilidad social empresarial hacia el cambio social inclusivo.Los medios de comunicación y las industrias del entretenimiento deben actuar para poner fin al mantenimiento y reforzamiento de normas de género tradicionales e inequitativas, promoviendo en cambio modelos de masculinidad saludables y la equidad de género.Las instituciones financiadoras deben redirigir sus recursos hacia la promoción de programas inclusivos para la equidad de género y la justicia social, incluyendo cambios en leyes y políticas y el desarrollo de sinergias entre financiadoras.Las organizaciones de Naciones Unidas deben mostrar liderazgo en estas áreas, apoyando a los estados miembros de forma innovadora y proactiva para promover la equidad de género, leyes transformadoras, políticas y prácticas, incluyendo la coordinación entre sus agencias como está articulado en el abordaje de la ONU. Debemos invertir en el involucramiento de hombres y niños en el cambio de sus comportamientos hacia la equidad de género, con el apoyo de las comunidades, los sistemas y políticas nacionales.


martes, 12 de mayo de 2009

Masculinidad y Femineidad



Texto extraído y resumido por Ricardo Campos del Libro Pobreza y Masculinidad de Gabriela Rotondi.




Por cada Mujer fuerte cansada de aparentar debilidad,

Hay un hombre débil cansado de parecer fuerte


Por cada Mujer cansada de tener que actuar como una tonta.

hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.


Por cada Mujer cansada de ser calificada como una "Hembra Emocional",

hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y ser delicado.


Por cada Mujer poco femenina cuando compite,

hay un hombre obligado a competir para que no se dude se su masculinidad.


Por cada Mujer cansada de ser objeto sexual,

hay un hombre preocupado por su potencia sexual.


Por cada Mujer que se siente atada a sus hijos,

hay un hombre a quien le ha sido negado el derecho al placer de la paternidad.


Por cada Mujer que no ha tenido acceso a un salario satisfactorio,

hay un hombre que debe asumir la responsabilidad de otro ser humano.


Por cada Mujer que da un paso hacia su propia liberación,

hay un hombre que redescubre el camino hacia la libertad.

miércoles, 6 de mayo de 2009

ALGO SOBRE CÓMO APRENDIMOS A SER HOMBRES



Para hacernos preguntas, escribir y conversar.

Resumen-adaptación de Atilio Macchiavello R. desde el libro “Rehacerse Hombres” de Juan Carlos Kreimer.


¿Cómo llegamos a valorar el que como hombres tenemos que ser fuertes? ¿Nos permitimos estar tristes cuando estamos tristes? ¿O nos es más fácil enojarnos, exlatarnos y rabiar, que apenarnos o angustiarnos?

¿Tendrá esto que ver con manifestar odio y no amor?


¿Nos cuesta ser alegres, nos cuesta disfrutar? Como hombres ¿En nuestra vida nos cuesta disfrutar?

¿En nuestras vidas y en nuestras relaciones expresamos poco y nos tragamos mucho? ¿Aprendimos a no llorar? ¿Cómo lo aprendimos?

¿Aprendimos a anular nuestros sentimientos? Si es así, aprendimos a no encarar y no expresar nuestros sufrimientos psicológicos. Esto desde la masculinidad hegemónica es visto como ser fuerte, pero no es nada más que el temor y la debilidad de lo hegemónico que nos manda a a estar en control de nosotros mismos: ese control nos rigidiza, y bloquea o amuralla nuestras mejores energías.

¿Cómo apredimos a no mostrar la pena o el miedo, por creer que es lo mismo que debilidad?

¿Cuántas veces y cuánto esfuerzo hacemos en no mostrar nuestros lados “flacos”, por temor a ser herido o utilizado?


¿Vimos a nuestro padre ocultar y no expresar sus sentimientos y pensamientos? ¿Cómo es que se hacía el duro?

¿De qué forma nuestro padre u otros hombres nos transmitían o nos transmiten que debíamos callar, no llorar, ser “valientes” (no expresivos)?


¿Transmitimos nosostros una masculinidad emocionalmente restringida? ¿Nos incomoda que nuestros hijos varones expresen sus emociones? ¿De qué forma no los escuchamos? O ¿Cómo es que hacemos para que no lloren, para que no se enojen o no se expresen? ¿Qué hacemos, qué les decimos?

Este modelo masculino hegemónico y sus normativas nos han dañado. Este modelo nos dice que los hombres somos superiores, y nosotros llegamos a sostener esta mentira, a mantener esta ilusión, y hasta necesitar sentirnos superiores, porque no tenemos una verdadera seguridad. Ya que, esta forma de ser hombre, es algo a lo que debemos llegar, debemos ganar el lugar de “hombre”, pero además debemos seguir demostrando constantemente nuestra hombría.

No tenemos una verdadera seguridad, porque cuando niños y jóvenes no se nos acepto incondicionalmente en todas nuestras expresiones emocionales, en todas nuestras diferencias: ser hombre significó dejar de ser un bebé, aprender a no expresar nada de femenino, porque expresar cualidades femeninas se entendía como equivalente a ser mujer o a ser homosexual.


“Yo no le daba el gusto de verme llorar. Cuando algo fuerte ocurría entre nosostros, yo tomaba aire..., bajaba ese nudo,... , lo repartía por los brazos. Así disolvía la rabia..., con el pensamiento y la voluntad. Sin que me diera cuenta, transformaba esa rabia en resentimiento.”